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Ante la situación pandémica vivida en 2020, en la que todos vivimos un confinamiento especialmente complicado, en el CD esto fue aún más acusado al solo disponer de terminales digitales cuatro personas de las 42 atendidas en el Centro de Día. Para la mayoría de nosotros, fue de gran ayuda en esos momentos, mantener contacto por video llamadas con nuestros familiares y amigos. Las profesionales del Centro de Día nos vimos atadas de pies y manos, perdiendo la información observacional y manteniendo únicamente contacto telefónico por llamadas. A través de ellas, fomentábamos el mantenimiento de una rutina, tal y como hacíamos todos en nuestros domicilios, pero las mil ideas que nos surgían en la cabeza no podíamos llevarlas a cabo por falta de herramientas.

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Al regresar por el mes de junio de 2020 a la atención presencial, lo primero que hicimos fue comenzar a entrenar en el manejo con las personas atendidas que, si tenían un terminal digital pero que no lo sabían usar, y a apoyar a las personas que si se lo podían permitir a comprarse uno y comenzar a usarlo con nuestro a apoyo. En un inicio, estaba el miedo que todos sentimos ante algo nuevo totalmente ajeno y que creemos que no vamos a ser capaces de manejar porque nos parece un mundo, pero poco a poco, durante este año, hemos ido adaptándonos, incluso realizando grupos virtuales a los que hemos ido cogiendo el gusto. Gracias a estos grupos, hemos podido mantener una estructura adaptada al momento actual y minimizar el aislamiento a través del contacto virtual entre compañeros y profesionales. De forma presencial se realizan sesiones de forma semanal en grupos burbuja, donde solo tiene contacto entre unos pocos compañeros, por ello valoran muy positivamente los grupos virtuales, donde pueden verse con algunos compañeros que no coinciden presencialmente y que han sido también de gran apoyo entre ellos durante años.

 

Un año después, aún hay muchas personas atendidas en la Fundación Buen Samaritano que no cuentan con un terminal digital, ya que sus dificultades económicas no se lo permiten.

 

Algo esencial para lograr una integración social exhaustiva es ir avanzando conforme lo hace la sociedad, hoy en día totalmente tecnológica. Es fundamental para el proceso de rehabilitación de una persona con enfermedad mental mantener las relaciones sociales y evitar el aislamiento, por ello la forma para poder llevar esto acabo y cumplir a la vez las medidas sanitarias necesarias en la actualidad, es a través de terminales tecnológicos.

 

Desde el Centro de Día, comenzamos este proyecto con la creación de un cartel para animar a diferentes empresas a donar terminales de segunda mano con el objetivo de disminuir brecha digital existente, aumentar el contacto social y que puedan seguir avanzando en su proceso de rehabilitación en el caso de situaciones de asilamiento.

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