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Todas las personas somos agentes de prevención de suicidio

El pasado 10 y 11 de junio Gema Herradón y Adriana Sobrino, han puesto en marcha el programa de agentes de prevención de suicidio, creado por el Grupo de Prevención de suicidio de la Red.

La prevención del suicidio constituye una prioridad de salud pública a nivel internacional. Así lo reconoce la Organización Mundial de la Salud, una orientación que también se refleja en el Plan de Acción para la Prevención del Suicidio estatal y en las estrategias impulsadas por la Comunidad de Madrid. En este marco, resulta fundamental promover iniciativas de sensibilización y formación que contribuyan a mejorar la detección temprana del riesgo y a fomentar una cultura de apoyo y cuidado mutuo.

Aunque cualquier persona puede experimentar dificultades de salud mental a lo largo de su vida, el suicidio continúa siendo un tema rodeado de silencio y estigma. Esta realidad puede dificultar que quienes atraviesan situaciones de sufrimiento emocional intenso expresen su malestar o soliciten ayuda. Factores como la soledad, la exclusión social, la desesperanza o la falta de apoyo percibido pueden incrementar la vulnerabilidad, por lo que generar espacios seguros de información, reflexión y diálogo resulta esencial para favorecer la prevención.

Con este propósito, se ha desarrollado un taller de prevención del suicidio impartido por Gema Herradón (psicóloga del Centro de Rehabilitación Laboral de Carabanchel) y Adriana Sobrino ( coordinadora-psicóloga Centro de Rehabilitación Laboral Villaverde),  miembros del Grupo de Prevención de Suicidio de la Red de Atención Social a Personas con Enfermedad Mental Grave y Duradera, dependiente de la Consejería de Juventud, Familia y Asuntos Sociales.

La formación, dirigida a personas atendidas en los recursos de rehabilitación de Móstoles, se estructuró en dos jornadas y estuvo orientada a fortalecer las competencias de las personas participantes para identificar señales de riesgo suicida y conocer los recursos especializados disponibles. Asimismo, se trabajó en la mejora de la detección de señales de alarma, la adquisición de conocimientos básicos sobre prevención del suicidio y la reducción de mitos y creencias erróneas que pueden dificultar una intervención eficaz.

Para ello se abordaron contenidos relacionados con los factores de riesgo y protección, la identificación de señales de alerta, la importancia de solicitar ayuda profesional ante situaciones de elevado malestar emocional y las pautas básicas para acompañar de forma adecuada a una persona en situación de vulnerabilidad. Además, se proporcionó información práctica sobre los recursos de atención y apoyo existentes.

Desde aquí, queremos agradecer la generosidad de las personas asistentes, que participaron activamente mediante preguntas, reflexiones y aportaciones personales. Todo ello favoreció un clima de confianza y aprendizaje compartido, enriqueciendo el desarrollo de las sesiones y poniendo de manifiesto el interés hacia el cuidado de la salud mental.