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La Fundación El Buen Samaritano conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio: “Cambiando la narrativa sobre el suicido”

Como cada año, la Fundación El Buen Samaritano se une a la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha clave para visibilizar una problemática global que afecta a millones de personas y promover el diálogo, la empatía y el acompañamiento como herramientas fundamentales frente al sufrimiento emocional.

El suicidio constituye una tragedia en sí mismo, no sólo para el propio individuo que pierde la vida, sino para todo su entorno, en el cual repercute de forma importante y profunda a nivel emocional, social y económico.
 

En España, los datos también son alarmantes. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2023 se registraron 4.116 muertes por suicidio, lo que representa una tasa de 8 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. El 79 % de estos fallecimientos se produce en países de ingresos bajos y medianos. Este dato es importante, pues el suicidio no es algo individual, sino que es un problema de nuestro sistema, en el que las condiciones socio-económicas son de suma relevancia. Es una de las causas principales de muerte entre jóvenes de 15 a 19 años. La mortalidad es significativamente mayor en hombres, especialmente en edades avanzadas: 46,3 suicidios por cada 100.000 hombres mayores de 90 años, frente a 4,4 en mujeres del mismo grupo.

La OMS y la guía de prevención del suicidio de España identifican varios colectivos en situación de especial vulnerabilidad, como:

      • Personas con trastornos mentales severos (TMG).
      • Personas con discapacidad, enfrentando barreras estructurales y sociales.
      • Mayores en situación de soledad no deseada.
      • Adolescentes y jóvenes, cada vez más afectados por el sufrimiento emocional.
      • Personas LGTBIQ+, que sufren estigma, discriminación y violencia.
      • Personas en riesgo de pobreza o exclusión social, incluyendo personas sin hogar.
      • Víctimas de violencia física, emocional o sexual.
      • Personas con enfermedades graves o crónicas.
      • Personas privadas de libertad.

Desde la Fundación El Buen Samaritano y otras organizaciones sociales, se insiste en que el suicidio es un fenómeno prevenible, en la necesidad urgente de actuar a nivel poblacional global, en los sectores y grupos de la población identificados, y en el ámbito individual, así como la necesidad urgente de cambiar la narrativa sobre el suicidio, dejando atrás el silencio y el estigma asociado al mismo.

A pesar del potencial preventivo que tiene el suicidio existen muchas limitaciones y obstáculos que dificultan la consecución de este objetivo. En primer lugar, el estigma, especialmente asociado con la enfermedad mental, que impide la búsqueda de ayuda a muchas personas que se encuentran en riesgo, y provoca una escasa sensibilización de la sociedad para abordar este fenómeno de forma abierta y responsable.

De ahí la importancia de:

      • Construir espacios de escucha, apoyo y prevención.
      • Educación dirigida a los medios de comunicación y redes sociales para conseguir una difusión responsable de la información sobre el suicidio, realizando un seguimiento activo de las noticias publicadas para evitar el fenómeno del suicidio imitativo.
      • Fomento y desarrollo en la población de adolescentes de aptitudes socioemocionales para la vida
      • Detección temprana, evaluación, tratamiento y seguimiento de las personas que presenten pensamientos y conducta suicida.
      • La formación específica de los profesionales
      • Además de campañas puntuales, se subraya la importancia de crear espacios constantes y seguros donde se pueda hablar abiertamente del suicidio, desmontar mitos y generar vínculos comunitarios. El enfoque comunitario es clave para la prevención. “Una comunidad que cuida, escucha y acompaña puede marcar la diferencia”, destacan desde la Fundación Buen Samaritano. Por ello, este año se hace hincapié en fortalecer los lazos sociales y el bienestar emocional colectivo como pilares para enfrentar esta realidad compleja, pero prevenible.

La Fundación Buen Samaritano, como parte de la red de atención social a personas con enfermedad mental grave y duradera de la CCAA de Madrid, desarrolla una línea de propia de trabajo en relación a la prevención del suicidio, dirigida a los usuarios con trastorno mental grave con planes de recuperación, acciones de sensibilización desde los centros y formación específica de los profesionales en prevención del suicidio.

Por último, no nos olvidamos de las personas supervivientes, quienes se quedan tras el suicidio de un familiar o amigo/a. Ellas también son víctimas de esta situación, y por ello, como sociedad, es de suma relevancia escucharlas, validar su dolor y acompañarlas en su sufrimiento.

Este 2025 marca un hito importante en la lucha contra el suicidio en España con la publicación del primer “Plan de acción para la prevención del suicidio 2025-2027”. Se trata de un documento estratégico que define líneas de trabajo a nivel estatal para abordar esta problemática desde un enfoque integral, intersectorial y comunitario. Otro paso más, que se suma, a todos los pasos que nos quedan por caminar.