La violencia de género sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas y generalizadas del mundo. Se calcula que, a nivel global, casi una de cada tres mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida. Y lo que es aún peor, cada diez minutos, una mujer o niña muere a manos de su pareja u otro miembro de la familia.
Cada 25 de noviembre, el mundo alza la voz para decir “basta” a la violencia contra las mujeres y las niñas. En la Fundación El Buen Samaritano, en esta fecha, renovamos nuestro compromiso, que involucra a todos y todas, en avanzar hacia una sociedad donde ninguna mujer viva con miedo, una jornada de reflexión, sensibilización y reafirmación de nuestro compromiso con construir un mundo donde el respeto, la empatía, y la igualdad sean el centro de nuestras relaciones.
En este día, recordamos que la violencia contra las mujeres adopta muchas formas: física, emocional, económica, digital, simbólica… Y también puede afectar profundamente la salud mental de quienes la padecen, alterando su bienestar, su autoestima y su manera de relacionarse con el mundo.
Reconocer esa realidad es fundamental para poder acompañar mejor.
Desde nuestra Fundación, trabajamos cada día para que ninguna mujer cargue sola con el impacto psicológico de la violencia, y para que quienes atraviesan momentos difíciles encuentren un espacio seguro donde puedan ser escuchadas, respetadas y atendidas.
Este 25 de noviembre nos invita a reflexionar y actuar:
- La atención a la salud mental también es protección.
Brindar apoyo profesional y emocional puede marcar la diferencia entre el silencio y la recuperación. - Prevenir es educar.
Fomentar relaciones sanas, libres de control y agresión, ayuda a fortalecer el bienestar emocional desde la base. - El entorno importa.
Una red que acompaña con empatía puede convertirse en un refugio para quienes sufren violencia. - Hablar libera.
Poner en palabras lo que duele es un primer paso hacia la sanación.
Las mujeres son fuente de fortaleza y cambio. Aquellas que han vivido violencia y luchan por su salud mental nos enseñan todos los días que la resiliencia es poderosa, que pedir ayuda es un acto de valentía y que la recuperación es un camino posible.
Hoy desde la Fundación El Buen Samaritano reafirmamos nuestro compromiso:
- Seguir creando espacios de escucha y cuidado.
- Seguir trabajando con profesionales y familias para acompañar desde el respeto.
- Seguir promoviendo una sociedad donde la salud mental sea un derecho y la violencia no tenga lugar.
Porque toda mujer merece vivir con dignidad, libertad y bienestar.
Porque una vida libre de violencia también es una vida con salud mental.
Y juntas y juntos, podemos construirla.
